fertility & hormone balance

Fertilidad y Salud Intestinal (parte 2)

Digestion, Fertilidad y equilibrio hormonal, Hormonas

Una buena digestión, así como una buena salud intestinal son factores claves para tu fertilidad. Por ello en mi post anterior, Fertilidad y Salud Intestinal (pate 1), os explicaba como funciona la digestión, y todas aquellas cosas que pueden “ir mal” en el proceso digestivo. Pero es cierto que muchas veces ni somos ni siquiera conscientes de que nuestra digestión está más cerca del suficiente, que del sobresaliente… ya que muchos de los síntomas de una mala salud intestinal no se manifiestan en síntomas digestivos, sino que pueden estar muy lejos del intestino en si… dolores de cabeza, dolores articulares, acné, sarpullidos, caída de cabello, desequilibrios hormonales, problemas de tiroides e incluso enfermedades autoinmunes…son algunos de los síntomas más comunes de que hay algo que no está funcionando bien en tu sistema digestivo…

Lo primero, decirte que esta es la segunda parte de un articulo doble, Fertilidad y Salud Intestinal (parte 1). Si no leiste el primer articulo, te recomiendo que vuelvas atras y lo leas, o pincha en este link Fertilidad y Salud Intestinal (parte1).

Osea, ¿qué puede que tus problemas de fertilidad pueden ester relacionados con algún problema digestivo? ¿Y cómo puede ser?

El post de hoy va precisamente de eso. Tu salud digestiva es uno de los mayores contribuyentes a desequilibrios hormonales, y, por ende, a tu fertilidad…

Quédate conmigo, que te lo explico…

Punto número uno: Un mal proceso digestivo puede llevar deficiencias nutricionales (1, 2, 3)

Comida que no ha sido masticada de manera adecuada, baja producción de ácido estomacal, problemas en la producción de bilis y/o permeabilidad intestinal pueden hacer que la comida que llegue al intestino no llegue en las condiciones necesarias ni aptas para ser absorbidas por la pared intestinal… recuerda que para ser absorbidas por el intestino deben estar en forma de vitaminas y minerales, en definitiva, nutrientes, para ser llevados a la célula a través del torrente sanguíneo. Cuando alguno (o varios, porque esto suele ser un proceso en cadena) de esos pasos digestivos falla, acaba derivando en deficiencias nutricionales.  

Las deficiencias nutricionales son el mayor contribuyente (generalmente ignorado) a los problemas de fertilidad.

Tu bebé necesita nutrientes para desarrollarse. Y como digo siempre, la reproducción va de supervivencia. El bebé va a robar esos nutrientes de ti, y si no hay suficientes, o son de mala calidad, tu cuerpo no va a centrarse en desarrollar un bebé, o peor, el desarrollo no será el correcto… Tu bebé necesita infinidad de nutrientes esenciales: Vitamina B12, Folato, Vitamina B6, Vitamina D, Vitamina K2, Hierro, Zinc, Colina, Calcio, Magnesio, Omega 3 y Yodo entre otros. Además, la malnutrición (falta de nutrientes) es interpretada por tu cerebro como estrés, como un estado de emergencia, y ¿qué pasa cuando tu cuerpo esta bajo estrés? Que no identifica que es buen momento para reproducirse y por lo tanto tu fertilidad se verá dismunuida.

Punto número dos: Un mal proceso digestivo puede alterar tu sistema inmune (4, 5)

La mayoría de tu sistema inmune se localiza en tu intestino. Si, como lo oyes. Se estima que alrededor del 75-80% de tu sistema inmune está localizado en tu intestino. ¿Y esto que significa?

Primero te hago un pequeño resumen de cómo funciona tu pared intestinal, y por qué su integridad es tan importante.

La pared intestinal nos separa del mundo exterior. Sé que suena raro, pero nada de lo que hayas ingerido se considera que está “dentro de tu cuerpo” hasta que no traspasa la barrera intestinal y es absorbido por el torrente sanguíneo. La pared intestinal es una barrera que nos mantiene seguros del mundo exterior. ¿Y cómo funciona esto?

La pared intestinal es una capa unicelular de grosor, es decir, una capa de única célula de grosor es lo que separa lo que ingerimos de lo que pasa a nuestro torrente sanguíneo. Estas células están unidas entre sí por proteínas, como si fueran cemento, permitiendo pasar únicamente aquellas cosas que se supone que deben pasar (nutrientes). Cuando en el intestino están presentes partículas que no deberían estar ahí, por ejemplo: alimentos no digeridos, toxinas, alimentos que nuestro organismo no reconoce (las conocidas como sensibilidades alimentarias), virus, parásitos, bacterias, hongos…. Nuestro sistema inmune se pone en alerta para defenderte de estos antígenos (enemigos). ¿Y cómo se defiende tu sistema inmune? Creando inflamación. La inflamación es una respuesta inmune. De la misma manera que si te das un golpe con un martillo en el dedo, tu dedo se pone rojo y se inflama, las células de la pared intestinal se inflaman, y se agrandan. Si continuamente estamos exponiéndonos a estos enemigos, continuamente estamos exponiendo nuestro sistema inmune a la inflamación. Y a medida que las células de la pared intestinal se inflaman y se hacen más grandes, estas uniones comienzan a abrirse, y esas cosas que no deben pasar, comienzan a ingresar en el torrente sanguíneo. Y ahora en el torrente sanguíneo tenemos alimentos no masticados, bacterias, toxinas… ¿entiendes?

Cuando algo pasa al torrente sanguíneo que no pertenece allí, el sistema inmune responde y responde de nuevo con inflamación. Y esa inflamación puede ser localizada o puede ser sistémica. Puede causar dolor en las articulaciones, dolores de cabeza, enfermedades de la piel, ansiedad, caída de cabello, desequilibrios hormonales, problemas de fertilidad … cosas que nunca asociarías con tu digestión. Es por eso, que muchas veces no se asocian estos síntomas con problemas digestivos y la conexión es difícil de hacer.

Cuando esta situación se mantiene en el tiempo y no es resuelta, el sistema inmune llega un momento en el que se cansa, se agota… y puede llegar a confundirse y empezar a atacar tu propio tejido. Ese el comienzo de las enfermedades autoinmunes. Depende de la persona, puede ser la tiroides, las articulaciones, la piel, la mielina de las neuronas…

No hay enfermedad autoinmune que no tenga su origen en la permeabilidad intestinal.

Por otro lado, tenemos la flora bacteriana, que son las bacterias beneficiosas que tenemos en nuestro intestino. Para ser mas exactos, tenemos flora bacteriana en todo nuestro cuerpo, no solo en el intestino: en la piel, en la boca, en las mucosas, en la vagina… pero en este caso, hablamos de la flora bacteriana intestinal, que es el conjunto de bacterias que viven en el intestino.

La mayoría de estas bacterias son beneficiosas para nuestro organismo y son parte de nuestro sistema inmune. Cuando esta flora bacteriana se desequilibra, puede llevar a sobrecrecimientos de otras bacterias oportunistas y a la aparición de virus, otras bacterias patógenas y hongos. ¿Y que cosas pueden hacer que la flora bacteriana se desequilibre?

Malnutrición, ingesta de alimentos infestados, toma de antibióticos, exposición a toxicidad, exposición a moho, medicamentos de libre disposición como abuso de ibuprofeno, paracetamol, antiácidos, la píldora anticonceptiva, el estrés… si, el estrés puede alterar tu flora intestinal también…

Una flora bacteriana desequilibrada te hace mas propenso a infecciones intestinales, ya sea por sobrecrecimiento bacteriano, virus o bacterias patogénicas y hongos. Si bien muchas veces es la historia del huevo y la gallina, y no se sabe si es una flora bacteriana desequilibrada la que te hace más propenso a infeccione intestinales, o es una infección intestinal puntual la que origina el desequilibrio intestinal. La cuestión es que la flora bacteriana afecta a tu salud digestiva y a tu salud inmune general y como tal, hay que tratarla.

Punto número tres: Muchos procesos hormonales se producen en tu intestino y a lo largo del tu proceso digestivo (6, 7, 8)

Parte de la conversión de la hormona tiroidea inactiva T4, a la hormona tiroidea activa T3 ocurre en el intestino. Una mala función digestiva y una flora bacteriana desequilibrada, van a hacer que este proceso de conversión se vea alterado.

Todas las células de tu cuerpo tienen receptor de hormona tiroidea y esta hormona es necesaria para básicamente todos los procesos metabólicos. La hormona tiroidea es importante en todas las fases de maduración del óvulo y del esperma, así como de la supervivencia y la implantación. La hormona tiroidea T3 es necesaria para el engrosamiento de la pared uterina, imprescindible de cara a la implantación. Y también participa en la movilización del óvulo a través de las trompas de Falopio, hacia el útero.

A su vez, una baja producción de hormona tiroidea T3, produce desequilibrios en la metabolización de los estrógenos, incrementando otras hormonas como la testosterona (es por ello que las mujeres con síntomas de ovarios poliquísticos, normalmente suelen ser testadas de tiroides ya que los síntomas son muy similares), la Hormona Luteinizante (LH) y la Hormona Estimulante del Folículo (FSH), alterando los patrones de ovulación, provocando irregularidades en los ciclos menstruales y pudiendo alterar la fertilidad.  

Por otro lado, tus estrógenos se metabolizan en última instancia en el intestino, específicamente a través de un conjunto de bacterias que se llama estroboloma. Una flora intestinal desequilibrada puede alterar la composición y el equilibrio de tu estroboloma, llevando a problemas en la metabolización de tus estrógenos.

Tu hígado todos los días, retira estrógeno de tu sangre y, uniéndolo una molécula de azúcar llamada ácido glucurónico, forma una nueva partícula. Esta nueva partícula se mezcla con la bilis y se libera en el tracto intestinal. Esta partícula es demasiado grande para pasar la barrera intestinal y se excreta a través de las heces. Sin embargo, en tu intestino hay una enzima que se llama beta-gluconoridasa, que rompe este enlace entre el ácido glucurónico y el estrógeno, haciendo que el estrógeno vuelva a recircular en la sangre. Una flora bacteriana alterada, así como un proceso digestivo comprometido, puede altera esos niveles de beta-glucoronidasa, interfiriendo en la excreción del estrógeno a través de las heces, provocando una recirculación del mismo en el torrente sanguíneo. Este exceso de estrógeno lleva a desequilibrios hormonales:

El estrógeno tiene dos papeles fundamentales en tu ciclo menstrual:

  • Estimula el pico de la Hormona Luteinizante (LH) en el cerebro. Este pico es el que estimula a su vez la ovulación, o liberación del óvulo, en las trompas para ser fecundado.
  • Una vez ocurre la ovulación, estrógeno y progesterona trabajan juntas de cara a garantizar que si el ovulo no se ha fecundado, haya un descamado del endometrio, un sangrado y un nuevo ciclo, comience, bajando los niveles de ambas hormonas y de nuevo aumentando el estrógeno para estimular un nuevo pico de LH en el siguiente ciclo.

Si los niveles de estrógeno están altos de manera constante, sin que haya una caída significativa de estrógeno, esto hace que tu cerebro piense que ya has ovulado y haga que no vuelvas a ovular… (es parte de la lógica detrás de la píldora anticonceptiva, una liberación continua de estrógenos, para que tu cuerpo no ovule).

Y sin ovulación, no puede haber embarazo. ¿Ves la conexión con tu fertilidad?

Punto número cuatro: Volvemos al estrés (9, 10)

Tu cerebro interpreta las infecciones intestinales ya sean por hongos, bacterias o virus, como estrés.

Si tu cerebro identifica que estás huyendo de un león, no va a dedicar sus recursos a desarrollar un bebé. Va a decidir priorizar salvarte de esa amenaza antes de reproducirse. Es por eso, que las infecciones intestinales son uno de los puntos principales que hay que investigar cuando se trata de infertilidad. Las infecciones, no solo son una amenaza para tu cuerpo, sino que alteran la flora intestinal, lo que produce desequilibrios hormonales como hemos visto antes, de nuevo afectando tu fertilidad.

Tu cerebro cuando identifica que estás ante una amenaza aumenta la producción de la hormona del estrés, Cortisol, para hacer frente a esa amenaza. El aumento de cortisol hace que el cerebro produzca menor cantidad de la Hormona Liberadora de Gonadotropina. Esta hormona es la que manda la señal a la Glándula Pituitaria para producir la Hormona Estimulante del Folículo (FSH), y la Hormona Luteinizante, y antes una situación de estrés, el cerebro indica que haya una menor producción de estas hormonas. Estas hormonas son a su vez son las que les dicen a tus ovarios que produzcan las hormonas sexuales, Estrógeno, Progesterona y Testosterona. Bajo estrés reciben la señal de producir menores cantidades, lo que lleva a desequilibrios hormonales, produciendo problemas en la ovulación, e incluso parándola por completo (por ejemplo, en las personas expuestas a mucho estrés como las deportistas de elite).

Y de nuevo, sin ovulación, no puede haber bebé.  ¿Ves la relación?

Dicho todo esto, ¿qué puedes hacer?

Lo primero, trabajar con un profesional cualificado que sepa evaluar, descartar y tratar cualquier afección intestinal.

En mi consulta, trabajo con un test especializado, el GI-MAP Test, de GI-MAP Test. Es un test de heces, que se hace desde la comodidad de tu casa, y se envía al laboratorio.

Este test proporciona una foto completa de tu flora intestinal, así como de la existencia de sobrecrecimientos bacterianos oportunistas, detonantes autoinmunes, virus, bacterias patogénicas y hongos. Y adicionalmente proporciona marcadores intestinales de inflamación, digestión de grasas y proteínas, sistema inmune y sensibilidad al gluten.

Todo esto lo hace a través de la tecnología qPCR DNA. Se trata de un análisis de ADN, por lo que detecta si el ADN del bicho esta presente y en qué cantidad. A diferencia del resto de tests de este estilo, que solo miden aquello que están buscando. Muchas de las mujeres a las que hago este test me dicen ¿pero si ya me han hecho un análisis de parásitos? La diferencia es que en esos análisis van buscando un (o varios) parásitos concretos, por lo que, si no lo encuentran, te lo dan como negativo. En este caso, este GI-MAP Test, analiza el ADN de todos los bichos posibles, ya sean bacterias de tu propia flora intestinal, como patógenos, que pueden estar en tu intestino.  Incluso aquellos que estén durmientes con el Epstein Barr (EBV) o el Citomegalovirus (CMV)

A través de este test, establezco un protocolo personalizado para tu caso específico.

¿Llevas tiempo lidiando con problemas de fertilidad? ¿Llevas meses queriendo quedarte embarazada sin resultado? ¿Quieres prepararte para quedarte embarazada en el futuro? ¿Sospechas que una infección intestinal puede ser lo que te esté ocurriendo?

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I am on a mission to help couples in their own personal, soul-crushing fertility journey, and guide them, educate them and support them so that they can bring their fertility back, increase their chances to conceive naturally and bring home that so long desired healthy baby.

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